San Isidro, el patrón de Madrid, es una de las festividades más importantes de la capital española. Por ello, uno de nuestros clientes con oficinas en Madrid decidió celebrarlo con alegría y por todo lo alto: con una buena dosis de gastronomía local para unir a los empleados y hacerles sentir aún más orgullosos de nuestras tradiciones.
La comida es un pilar fundamental en cualquier celebración española, y San Isidro no es la excepción. Para nuestra jornada gastronómica, preparamos un menú variado que reflejara lo mejor de la cocina madrileña, desde los entrantes hasta los postres. Si estuviste con nosotros, seguro que coincidiste en que cada plato fue un viaje al corazón de Madrid.
Para comenzar, nada mejor que unos gazpachos fresquitos, perfectos para abrir el apetito con ese toque de frescura que tanto caracteriza a los platos de la región. Después, pasamos a dos clásicos de nuestra gastronomía: la tortilla de patatas, jugosa y con esa mezcla irresistible de cebolla y huevo, y la ensaladilla rusa, cremosa y con la cantidad justa de mayonesa. Este trío inicial nos transportó directamente a los rincones más tradicionales de Madrid.
El plato principal fue todo un homenaje a los sabores más sabrosos de la capital. Comenzamos con los huevos estrellados con jamón, un plato lleno de sabor y calor, que nunca pasa de moda. Los garbanzos con espinacas, por otro lado, ofrecieron una opción más ligera pero igualmente deliciosa, ideal para los que prefieren una comida más reconfortante. Y, por supuesto, no podía faltar el bocata de calamares, una de las delicias más emblemáticas de Madrid, que muchos consideran una auténtica joya gastronómica de la ciudad.
Para culminar nuestra celebración, disfrutamos de unos irresistibles churros con chocolate, ese dulce que siempre ha sido el favorito para terminar un buen desayuno o una merienda madrileña. Y, cómo no, las rosquillas del santo, el dulce por excelencia de San Isidro, que con su sabor y tradición, no pueden faltar en ninguna mesa madrileña durante esta fiesta.
La celebración de San Isidro en la oficina fue mucho más que un simple almuerzo. Fue un momento para compartir, disfrutar de la buena comida y recordar las tradiciones que nos unen como madrileños. En este evento, cada plato fue una pequeña muestra de la rica herencia gastronómica que hace de Madrid una ciudad única.
Desde las primeras cucharadas de gazpacho hasta el último bocado de rosquilla del santo, todo fue un homenaje a la cultura madrileña. El ambiente estuvo lleno de risas, charlas y una verdadera sensación de comunidad, algo que, sin duda, hizo de esta celebración un evento inolvidable.
¿Quieres algo así para tu equipo? Escribe a presupuestos@fudeat.com o rellena este formulario.